martes, 6 de diciembre de 2016

Las pruebas estandarizadas de aplicación masiva

Interesante nota escrita por el Lic. Jorge Fasce, docente de la diplomatura de Gestión y especialista en evaluación educativa.



"Empecemos por aclarar que las hay con base curricular (lo que se evalúa se toma de los diseños curriculares vigentes) y con base en otros criterios (por ejemplo: competencias académicas necesarias para la vida adulta a los 15 años de edad, tal el caso de PISA). En ambos casos, siempre estarán evaluando una pequeña parte de lo que se podría evaluar. Eso no significa, como se verá más adelante,  que no pueden dar información significativa y estratégica. 
Las hay nacionales (En casi todos los países del mundo. En Argentina: ONE – 1993/2015 -  APRENDER - desde 2016 -) y las hay internacionales (las más conocidas: PISA, TIMSS, PIRLS, CIVIC).
Las hay con consecuencias “duras” (la calificación de las pruebas cuenta para  el promedio de los alumnos – Costa Rica -;  son seleccionadoras para ingresar a la Universidad – España, Italia, Alemania, Francia, Gran Bretaña, etc. -; también hay algunas experiencias en las que los resultados tienen consecuencias en el salario de los docentes – algunos estados de USA – o en las calificaciones de las escuelas – Chile en la época de la dictadura pinochetista  - ) y sin consecuencias “duras”: a partir de los resultados y su análisis elaborar planes institucionales de mejora de los aprendizajes, revisar los diseños curriculares institucionales, revisar los diseños curriculares municipales, provinciales o nacionales, diseñar planes de capacitación, reformular las estrategias de formación docente, rendir cuentas a las autoridades estatales o a las entidades propietarias de las escuelas, etc.
En general,  están constituidas por ejercicios de opción múltiple para posibilitar correcciones masivas en poco tiempo. Algunas (PISA, ONE en su momento) incluyen una cierta cantidad de ejercicios abiertos. Suelen ir acompañadas de cuestionarios de contexto que responden alumnos y/o docentes y/o directivos y/o familias, que tratan de indagar condiciones edilicias de las escuelas, material didáctico disponible,  clima escolar, la situación socioeconómica de las familias de los estudiantes,  formación, capacitación, experiencia de los docentes, estilos de gestión institucional, etc.  Con el fin de indagar posibles correlatividades de los resultados con esas condiciones ambientales, profesionales  y sociales.
Algunos “mitos” sobre las evaluaciones estandarizadas:
1.       Sólo evalúan dominio memorístico de contenidos, sólo evalúan dominio de información y más grave aún: no pueden evaluar procesos.
FALSO. Actualmente, el desarrollo de la elaboración de ejercicios de opción múltiple es tan científicamente fundado, tan sofisticado y hay tanta experiencia acumulada al respecto (más de 50 años de aplicaciones) que pueden evaluar “razonamiento”, “procedimientos cognitivos”. Inclusive, permiten pesquisar formas de enseñanza.
2.       Son para estigmatizar a docentes, escuelas y familias.
FALSO, por lo menos para Argentina. En 22 años de aplicación del ONE jamás se sancionó o se calificó a un docente o a una escuela, basándose en sus resultados. Y siempre se tuvo mucho cuidado en no “armar rankings” (de hecho nunca se hizo). El único que lo hizo fue un diario de circulación nacional en el año 2000 cuando la base de datos del ONE estuvo a disposición de quien quisiera utilizarla.
3.       No sirven porque la evaluación debe  ser contextual y situacional. Las evaluaciones descontextualizadas, por lo tanto, no sirven para nada. 
INCORRECTO PLANTEO porque NADIE en el mundo postula  que pueden reemplazar a las evaluaciones que realizan los docentes, periódica y constantemente, en su aula, con sus alumnos.  Las pruebas estandarizadas y masivas tienen la potencialidad y la riqueza de la mirada externa objetiva  y no contaminada por subjetividades inapropiadas. Por lo tanto, son complementarias de las evaluaciones hechas por los docentes con sus alumnos, aportando  información esclarecedora para elaborar planes de mejora.
4.       No sirve evaluar resultados, hay que evaluar procesos.
FALSO. Por cierto que se deben evaluar los procesos de aprendizaje y de enseñanza pero si no evaluamos los resultados ¿cómo sabemos fehacientemente si los procesos han “funcionado” o  no?
5.       Son conductistas.
FALSO. Las pruebas aceptan procedimientos cognitivos diferentes para hallar los resultados correctos.  Ejemplo: si en una prueba de matemática de 3er. grado, un ejercicio pide elegir el resultado correcto de una suma de números de dos cifras con reagrupación, a la prueba no le importa si el estudiante lo hizo haciendo “dibujitos”, “contando con los dedos”, mentalmente o por escrito, pensando que “junta” unidades con decenas, o piensa “me llevo uno” sin saber “lo que se lleva”.
  
Una implementación masiva “saludable” de pruebas estandarizadas requiere:
1.       Acuerdos explícitos y explicitados a los destinatarios que correspondan,  entre las partes intervinientes pertinentes,  acerca de los objetivos que se persiguen.
2.        Una selección cuidadosa de los contenidos y/o competencias y/o desempeños a evaluar. Con la participación más completa y pertinente de los involucrados: docentes de aula, directivos, supervisores, especialistas en didácticas, expertos en evaluación.
3.       Comunicación oportuna, clara, exhaustiva pero sintética,  a la población involucrada, sobre los objetivos que persigue la implementación.
4.       Muestras estadísticamente “sanas” si no se tratara de aplicaciones censales (“universales”) para una población dada.
5.       Diseño cuidadoso, riguroso, sólidamente fundado en conceptos educativos, pedagógicos y didácticos, de los instrumentos (“pruebas”) de acuerdo con criterios profesionales aprobados internacionalmente en cuanto a características técnicas intrínsecas de dichos reactivos.
6.       Condiciones de aplicación absolutamente éticas.
7.       Devolución rápida de resultados en formatos y textos accesibles a las poblaciones destinatarias. Con los grados de difusión pública y de confidencialidad que  se haya acordado entre los responsables de la gestión de la implementación."

Lic. Jorge Fasce

    

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